you are the view #

jueves, 26 de febrero de 2015

Regalo de Dios

     
    
    Muchas veces las historias no comienzan de la manera en la que las esperamos o las planeamos. Pero, dime tu ¿Qué sale como se planea? Otras veces las historias terminan aun sin nosotros desearlo o estar listos para afrontar esas situaciones. Ahora estoy consciente que muchas de esas historias acaban por muchas razones y una de esas razones es que comiencen nuevas experiencias o incluso nuevas historias. En esta situación me tomo la vida o el destino (por llamarlo de alguna manera) acabando de culminar uno de los peores capítulos de mi vida. ¿Y ahora cómo comienzo? ¿En una playa? ¿Cuándo me tope con sus ojos negros? ¿o cuando tuve su espalda desnuda contra mi cuerpo? Su nombre no importa ahora, eso no la describe… ¿o sí? Lo que si te puedo decir son todos los defectos que carga consigo, es: testaruda, impulsiva, miedosa, orgullosa y débil… Sus ojos emanan una tristeza enorme que aun no ha carcomido su alma, porque sin importar lo débil que sea siempre sonríe y así ablanda de apoco su dolor, tal vez también puede ser que seduce a la vida. Creo que es eso, anda seduciendo a la vida cada vez que lambe sus labios con su juguete en la lengua. No ha pasado la mejor de las vidas pero sus defectos y sus golpes la han hecho casi perfecta. Lucha como si nada doliera, ríe como si nada pasara. Esto y mucho más es lo que veo cada vez que sus ojos se aparecen en el panorama.


Recuerdo como si fuera hoy el día en que abrimos nuestras heridas para que las pudiéramos observar, ese día algo se apodero de mi cabeza y mis ojos no dejaban de mirar sus labios pero, mi miedo fue mayor y no me atreví a matar mi curiosidad por probar un poco del pecado que tenía guardado en sus labios. Pasaron unos años y ese suceso estaba archivado, pero había una meta dentro de mí, y era matar esa curiosidad y poder ver más allá de sus ojos…


Como si nada el destino me puso en la misma situación de hace unos años, me encontraba solo otra vez. Recuerdo como hoy fue un viernes, no quería estar solo así que le pregunte si quería acompañarme. Esa noche reímos con las historias a nuestro alrededor, bailamos como si nadie nos estuviese viendo y abrimos las heridas que ya conocíamos fue en ese momento donde la pregunta que me hizo con palabras, se la contesté con mis labios y fue así como sabiendo que estábamos haciendo una locura nos fuimos llevando, entre risas y besos fue cuando me tope con la constelación de sus ojos negros que dejo a mi mundo trastornado. Aun estando con ropa ante los ojos de los dos estábamos desnudo, ya conocemos nuestros defectos y estamos conscientes que somos débiles. No obstante nos escondíamos como adolescentes traviesos, nos escondimos de  la civilización de los ruidos, de la gente, de la luz y de lo que estaba bien o estaba mal.




Fueron unos pocos besos lo que hicieron que la ropa comenzara a molestar, a besos fue que pude descubrir hasta donde llegaba sus cuerpo y hasta donde aguantaría la lujuria.  Fueron los besos los que me ayudaron a saborear cada parte de su cuerpo, hasta el área más recóndita. Poco a poco la ropa se apartaba de nuestro camino haciendo el recorrido más ameno y placentero. Luego de que su cuerpo diera la señal de que se había desbordado de placer fue cuando la vi probándome con su juguete en la lengua. No aguantando el placer de verla desnuda no pude evitar querer llegar mas allá así como había deseado desde la vez anterior que estuvimos en ese mismo lugar. Nunca me había gustado mi nombre hasta que entre gemidos lo escuche de su boca, mientras le besaba la espalda y nuestros cuerpos haciendo fricción. Su cuerpo de desbordo allí unas pocas veces y mis manos recorrían curiosas todo su cuerpo y como leí en algún lugar: “pero, qué noche la de anoche. Y esa noche recibí un regalo de Dios, y no me mal interpretes o no me tomes por un pagano. No cualquier dios con un libro escrito por cualquier persona. El regalo me lo dio ella, ella ese es el Dios al que me refiero.


No hay comentarios:

Publicar un comentario

Puedes opinar o decir lo que piensas. No tienes que estar registrado para hacerlo