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miércoles, 5 de junio de 2013

Bosque de las almas perdidas


 Cerca del llamado bosque de las almas, perdidas habitaba la aldea que nombró este bosque. Una aldea bastante apartada de la civilización, cerca de las montañas, un pueblo bastante tranquilo pero no muy habitado. Este se componía aproximadamente de 15 a 20 familias. Pero el pueblo y el bosque tenían una historia en común. Las personas del pueblo temían al bosque y evitaban a toda costa tener que hacer algún tipo de contacto con el mismo, solo pocas personas tenían la valentía de pisarlo. Los niños llenos de curiosidad y pasión hacia lo prohibido amaban estar en el bosque, al igual que les paso a los habitantes del pueblo que ya no son niños. Pero todo se debía a la leyenda de las almas perdidas. Casi todas las abuelas contaban la leyenda a sus nietos con tal de que siguieran instrucciones. El bosque cada diez años se incendiaba y las personas del pueblo no podía salir por eso cada vez que se acercaba la fecha, guardaban suficientes provisiones para el pasar de los días. En las calles se escuchaban, “Ya van diez años más”. Se veían las madres aferradas a sus hijos, las escuelas cerraban, el pueblo vivía en miedo. 


Cayó la noche y no se escuchaba más que el llanto de una madre buscando a su hijo.
“¿Han visto a mis hijos?, ¿no han visto a mis hijos?" Preguntaba la madre desesperada.
Al final del bosque se escuchó un estruendo y se comenzaba a iluminar el mismo. El fuego se hacía parte del bosque consumiendo todo a su paso. La madre desesperada no le quedo más que buscar entre las casas. Tocando de puerta en puerta, hasta encontrarse con la señora Josefina que se encontraba cuidando a sus nietos.
Madre: “Señora Josefina ¿No ha visto a mis niños?

Josefina: ¿Ya comenzó el fuego?

Madre: ¿Qué tiene que ver eso con mi pregunta?

Josefina: Si comenzó el fuego, ya él tiene a sus niños.

Madre: No me venga con esos cuentos eso es solo para asustar a los niños…

Josefina: Se equivoca, porque…

Madre: Vieja loca, si no quiere ayudar solo dígalo, insensible.

(La madre se va desesperada gritando los nombres de sus hijos…)

Nieto: Se perdieron mis amigos…

Josefina: Si, es una pena.

Nieto: ¿Abuela de qué señor hablas?

Josefina: ¿No sabes la leyenda de las almas perdidas?

Nieto: No abuela, cuéntamela.

Josefina: Había una vez un muchachito como tú que vivía en esta aldea, sus padres acostumbraban a viajar mucho, la mayoría de las veces él los acompañaba a sus viajes de negocios y cuando les iba bien hacían viajes de ocio. El niño amaba leer y pedía a sus padres en todos los viajes un libro nuevo. En uno de sus viajes el padre se había olvidado de comprar con tiempo el libro para el niño y escogió varios libros que encontró con la mirada de una librería casi abandonada. Cuando el padre llegó a la casa, sorprendió al niño con una bolsa repleta de libros, pero la mirada del niño quedo atraída con un libro rojo grande que parecía estar incompleto. El niño leía este libro y lo releía, ya no hacía caso a ninguno de los libros que su padre le traía. En ese momento esta aldea tenía muchos malos encuentros con otra aldea que estaba bastante cerca ya que decían que estaban con el demonio. Por una mala jugada del destino a la familia le toco viajar a ese lugar tuvieron que quedarse por un tiempo en esta aldea… Un lugar con un ambiente bastante cargado. Un día los padres dejaron a su hijo dormido sin decirle nada y se fueron a una reunión de negocio, no lo despertaron pensando que no se tardarían mucho… Cuando regresaron su hijo había desaparecido, el pueblo no era muy grande puesto que no se podía perder el niño lo buscaron por largar horas hasta que tuvieron que pedir ayuda…
Cuando de repente a la madre del niño se le ocurrió ir a la librería abandonada del lugar…


Nieto: ¿Qué paso abuela encontraron al niño?

Josefina: El niño estaba allí pero lo habían perdido por siempre… El niño no se veía igual, no hablaba, no comía, solo leía… La madre preocupada pidió regresar a su casa y así regresaron. Un día la madre le dio con entrar al cuarto y solo encontró al niño leyendo, pero el libro estaba distinto, estaba completo. La madre muy asustada grito y padre corrió al cuarto y lo que vieron eran muchos dibujos de círculos con estrellas en todo el cuarto. El niño hablo después de mucho tiempo y pregunto: ¿Qué harían con tal de encontrar la inmortalidad? Los padres muy asustados se alejaron de la aldea con miedo de que alguien pudiera enterarse de lo que estaba ocurriendo así que se mudaron al bosque…Los padres ya le temían al niño y le daban todo lo que quería…El niño aparecía cosas de la nada con solo hacer círculos con diseños extraños. El niño ya no era tan niño siguió creciendo hasta que un día la búsqueda del poder lo arropo, quería ser inmortal, quería desafiar a Dios. Sacrificó a sus padres en un ritual con círculos, símbolos extraños e incendió a sus padres y se  hizo inmortal, se convirtió a sí mismo en un monstruo y se había separado de la creación de Dios. A él se le nombraba el alquimista sin alma. Para poder mantener su belleza corporal se dice que cada diez años debe hacer el mismo ritual que hizo con sus padres pero todo esto con ayuda de su libro rojo. Se dice que todo aquel que lea ese libro, nunca será el mismo.

Nieto: Abuela esa historia da miedo, pero ¿es real?

(Entra el esposo de Josefina en esos momentos )
Antonio: No es real y ya es hora de dormir porque mañana te tienes que despertar, el fuego se está apagando…

Nieto: Esta bien, abuelo buenas noches, buenas noches abuela.

Josefina: Buenas noches.

(Se van del cuarto del niño, pero el niño corre a la puerta para escuchar…)

Josefina: ¿Por qué le dijiste que no es real?

Antonio: No quiero que nuestro nieto viva con el miedo que vive nuestro pueblo por tu culpa.   
                           
Josefina: Ahora resulta que es mi culpa.

Antonio: Claro que sí, con tus mentiras creaste este miedo.

Josefina intenta darle una cachetada a Antonio pero le detiene la mano mirándole una cicatriz.

Josefina: Esa es la marca que muestra que no miento, es la obligación que me da para que ninguna madre sufra lo que sufrió la mía al perder a mi hermana quemada por ese desgraciado. Esta mano esta quemada por haber tratado de salvar a mi hermana.

Antonio: ¿Qué tiene que ver ese señor, con el fuego y la mentira esa de un libro?

Josefina: El libro es real…

Josefina se marcha enojada y con los ojos llenos de lágrimas…Antonio se va a dormir…Josefina abre un cajón que tenía escondido debajo del mueble. Ve lo que guarda adentro y lo abraza llorando. A la mañana siguiente el fuego se había extinto.
 Josefina se quedó dormida en su mueble abrazando un trapo. El nieto trata de despertar a su abuela y ve el trapo que su abuela abraza y lo coge cuando quita el trapo encuentra un libro rojo a la mitad; cuando se disponía a abrirlo se oyen los gritos de la madre desesperada, el nieto sale a ver qué pasa… Hijo, Hijo, Esteban ¿dónde estabas? El niño con su ropa quemada y sus manos al pecho comienza a llorar: se lo llevo mami, se lo llevo el señor… La madre abraza a su hijo y lo lleva corriendo a su casa el hijo deja caer una mitad de libro, el nieto se acerca, lo coge y se va corriendo a la casa de la abuela. Encuentra que los libros se complementan cuando une los mismo se pegan instantáneamente y el niño deja caer el libro. El libro se abre el niño mira fijamente mientras sus pupilas se dilatan y su cerebro capta la malicia que el libro le da… Josefina se despierta y se asombra al ver muchos dibujos por todas las paredes y el niño le dice: Es cierto abuela, puedo ser inmortal.

jueves, 30 de mayo de 2013

Última Charla



 Un bello paisaje lleno de colores, árboles frondosos y verdes llenos de sonidos. A lo lejos luego de escuchar el sonido del viento, si lograbas prestar más atención escuchabas a los pájaros y miles de maravillas más, pero este bello paisaje se veía contrastado por dos personas tiradas en el césped, una al lado de la otra con los cuerpos descoloridos y ropas gastadas. Entablaban conversación, no muy lógica conversaciones, pero hablaban…

Hombre 1: Me encanta este paisaje, todo es tan bello.

Hombre 2: Si, está muy lindo, pero hubiera preferido un rio.

Hombre 1: ¿Un rio?

Hombre 2: Si, un rio.

Hombre 1: No, un rio no, me dan miedo no sé nadar.

Hombre 2: Ahh bueno pues, aquí estamos bien…

Hombre 1: Si, la verdad es que me gusta más aquí, podemos apreciar mejor las nubes, a mí me dan gracia, siempre les encuentro formas…

Hombre 2: Pero, a mí me gustan mucho los peces…

Hombre 1: ¿los peces? Si ellos no hacen nada, solo dan vueltas y comen…

Hombre 2: Bueno eso sí, pero son tranquilos y me relajan…

Hombre 1: Por cierto ¿cómo te llamas?

Hombre 2: Hmm déjame pensar, ya no me acuerdo…

Hombre 1: ¿Estamos muertos?

Hombre 2: No sé, no creo todavía me duele.

Hombre 1: A mí también me duele.

Hombre 2: ¿Y tú te puedes mover?

Hombre 1: No, ¿y tú?

Hombre 2: José.

Hombre 1: ¿José? Esa no fue la pregunta, ni siquiera tiene sentido…

Hombre 2: José, me llamo José.

Hombre 1: Pero que nombre tan común.

Hombre 2: Si yo sé, es que mi madre era religiosa

Hombre 1: Ohh ya veo, me llamo Fernando.

Hombre 2: Pero ¿Por qué me críticas? Si ese nombre es común.

Hombre 1: No te critique, solo comente lo que pensaba.

Hombre 2: Ahh bueno, está bien

Hombre 1: ¿Y eres religioso?

Hombre 2: ¿Por qué preguntas?

Hombre 1: No sé, como dijiste que tu madre era religiosa… quería saber…

Hombre 2: Pues no sé, no creo, no voy a la iglesia…

Hombre 1: ¿Crees en Dios?

Hombre 2: Creo que sí, pero es que, no lo he visto…

Hombre 1: Entiendo…

Hombre 2: ¿Y tú?

Hombre 1: No, eso son cuentos…

Hombre 2: Veo…

Hombre 1: ¿Y tú tienes familia?

Hombre 2: Si, por eso estoy aquí…

Hombre 1: ¿Por tu familia? ¿Qué hicistes?

Hombre 2: Le robe a la compañía con la que trabajo, pensé que los podría chantajear al saber sus secretos sucios, pero mira donde estoy desangrándome al lado de un desconocido… Esos desgraciados, me golpearon cuando salía del trabajo y me dirigía a mi casa…

Hombre 1: Gracias por el alago.

Hombre 2: No te quería ofender, pero te acabo de conocer…

Hombre 1: Eso sí…

Hombre 2: ¿Y porque estás aquí?

Hombre 1: Es una larga historia…

Hombre 2: Bueno, no tengo nada más que hacer…

Hombre 1: Trabajaba como con un tipo de pandilla, limpiando trapos sucios…

Hombre 2: ¿Robabas?

Hombre 1: No, mataba.

Hombre 2: Pero, eso es horrendo, ¿cómo cargas ese cuerpo en la calle con una conciencia tan sucia?

Hombre 1: Cuando tu familia necesita el dinero, y la única manera de ver a tu hija enferma es llevando dinero, la conciencia no importa…

Hombre 2: Perdón, no quise juzgarte tan duro…

Hombre 1: Entiendo… he hecho muchas cosas malas…

Pasan un tiempo en silencio y la sangre de los individuos alumbraba el césped y tomaba otra tonalidad… En silencio observaban el sol que estaba en su cumbre, al igual que ellos…

Hombre 2: Mira, eso parecen ángeles, que hermosos…

Hombre 1: ¿Ángeles? Creo que son aves…

Hombre 2: Son ángeles…

Hombre 1: Son buitres…

Hombre 2: ¿Buitres? ¿Esos no son los pájaros que comen animales muertos?

Hombre 1: Esos mismos…

Hombre 2: Pero, no hay nada muerto por aquí.

Hombre 1: Pero, pronto lo habrá…

Hombre 2: ¿A qué te refieres?

Hombre 1: Nosotros seremos su comida, hay un buitre para cada uno…

Hombre 2: No puede ser, nosotros no podemos morir.

Hombre 1: ¿Por qué no? si ya estamos en condiciones graves…

Hombre 2: Que insensible… yo no quiero morir, tengo miedo.

Hombre 1: ¿Miedo a qué?

Hombre 2: No sé qué hay luego de morir. No sé a dónde iré si al cielo o al infierno...

Hombre 1: ¿Tú crees en eso?

Hombre 2: Tengo que creer en algo, si no nada tendría sentido.

Hombre 1: No creo…

Hombre 2: Claro que si…

Hombre 1: No estás seguro de que exista Dios, vas a creer en el cielo y el infierno.

Hombre 2: Si, creo…

Hombre 1: Creo que lo que tienes es miedo.

Hombre 2: Que genio eres, claro, si te lo acabo de decir…

Hombre 1: Ya, tranquilízate cuéntame ¿cómo crees que sea el cielo?

Hombre 2: Pues creo que es un lugar tranquilo, como este o como el rio, todo depende de lo que le guste a la persona.

Hombre 1: Suena bien, me gustaría creer en eso y pensar que iré a ese lugar… ¿Y el infierno cómo es?

Hombre 2: Pues es un lugar horrible lleno de fuego y cosas malas… Donde vive el diablo, un hombre malvado.

Hombre 1: Eso me suena más a un cuento, para que los niños sigan instrucciones, no suena tan elaborado como tu cuento del cielo…

Hombre 2: No tengo la culpa, yo no me invente eso…

Hombre 1: ¿Y quién se lo invento?

Hombre 2: Dios.

Hombre 1: ¿Dios? Pero no me dijiste que no lo habías conocido…

Hombre 2: No, no lo he conocido…

Hombre 1: ¿Y cómo sabes que el invento el cielo y el infierno?

Hombre 2: Por la biblia.

Hombre 1: ¿La biblia? ¿Qué es eso?

Hombre 2: Un libro.

Hombre 1: Ah ¿Dios era escritor?

Hombre 2: No.

Hombre 1: ¿Y cómo existe ese libro?

Hombre 2: Personas que lo conocieron, lo escribieron.

Hombre 1: Eso me convence menos, personas lo escribieron, personas nos trajeron aquí a morir.

Hombre 2: Bueno, tienes un punto.

Hombre 1: Tu teoría, no es tan confiable…

Hombre 2: Dicen, que si te arrepientes de lo que has hecho, vas al cielo… ¿Te arrepientes?

Hombre 1: No, Todo lo hice por mi hija, somos así por naturaleza humana, aunque hay algo de lo que me arrepiento y no te he comentado…

Hombre 2: ¿Ahh si, que es?

Hombre 1: No quiero hablar de eso ahora, hablemos luego.

Hombre 2: Como si tuviéramos tanto tiempo… ya los buitres están esperando, ni siquiera están volando, nos miran desde el césped con ojos glotones y ni siquiera pueden disimular su hambre y sus ganas de despellejarnos…

Hombre 1: Haz silencio un minuto, quiero sentir paz…

Los Hombres guardan silencio mientras las aves se van acercando… y el hombre 2 comienza a debilitarse y a tener pequeñas convulsiones…

Hombre 1: Hey, ¿estás bien? Contéstame…

El hombre 1 guarda silencio mientras el buitre se planta justo encima del hombre 2…

Hombre 1: Sabes, lo que te quería decir es que estas aquí por mi culpa, yo te golpeé cuando salías del trabajo… Pero estoy aquí por haber tratado de salvarte y de vez me cobraron unas que debía…

Otro buitre llega y se trapa encima del hombre 1 mientras comienza a convulsar…

Hombre 1: De eso, si me arrepiento, pero de lo demás, no.

Los buitres comienzan a desgarrar la ropa…

Hombre 1: El cielo si, existe… espera, este no es el cielo, es el infierno…

Los buitres siguen llegando en manadas…

Hombre 1: Pero, vistes te dije que eran cuentos para niños esto aquí no es caliente, está bien frio... ¿Dónde estás? Que desgraciado te fuiste para otro lado y no me dijiste… ¿Y tú quién eres? El diablo… ¿y dime tú también tienes un libro?

martes, 30 de abril de 2013

Tiempo de ocio y reflexión.


El comienzo del día va más allá de la salida del sol o de el simple hecho de despertamos implica una nueva oportunidad para continuar y dar un paso hacia adelante, no siempre es de esta manera. Que nuestros comienzos de la vida de todos los días nos lleven a un paso más cerca de nuestra utopía, que nos dirijan a nuestro encuentro con la respuesta y que de esta manera podamos ver marcada la historia de un nuevo cambio tan necesario de paz y racionalidad. Olvidemos la sociedad pre- escrita construyamos una nueva, que el sol no sea símbolo de molestia, aprendamos de él que sin importar cuan duro fue el día siempre nos recibe al otro, ese es mi sueño esa es mi utopía. No pido un pueblo religioso ni pido que construyan más iglesias. Este pueblo no necesita más edificios, necesita una sociedad edificada, una sociedad humanitaria lista para responder, hecha para ayudarse unos a otros con la magia de la catarsis.

Soñar nunca está de más, que nuestros sueños nunca sean en vano, que no mueran con nosotros. Vivamos compartiendo nuestros sueños y viviéndolos. Todo tiene arreglo debemos comenzar racionando.
Que tengan un buen día, les desea: Christopher Piñero

jueves, 25 de abril de 2013

Ganador del 2do lugar en la categoría de cuentos del certamen literario de la UPRB




                               
Mi confesión, Mi delito



Todo joven se lanza a vivir acompañado de un sueño, yo no fui la excepción. Siempre quise ser un buen escritor, pero la verdad es que no poseía el talento suficiente, ni el suficiente apoyo y me encontraba viviendo en el tiempo incorrecto. Tenía un sueño y eso era lo que contaba, pero la verdad es que con el pasar del tiempo todo cambio, incluso mis sueños…

¿Y ahora cómo me llaman? El ángel de la muerte, algunos me llaman satanás, otros eutanasia y por último vendedor de cianuro. No pienso en ningún momento persuadirlos para que piensen que lo que hago está bien solo quiero hablarles un poco de ella. ¿Quién es ella? Ella es mi todo. Ella era mi todo… Comencé a estudiar medicina ya que mis padres claramente no apoyaban mi sueño de ser escritor. Ser un artista en estos tiempos es morirse de hambre y ser un supuesto mantenido. Al principio quería ser doctor y seguí estudiando por mucho tiempo… Hasta que un día descubrí mi vocación al visitar un país de Latinoamérica y pude apreciar toda esa pobreza que no disimulaba su dolor y sus ganas de morir. Estaba viajando como voluntario y cuando estaba atendiendo un paciente fue que todo sucedió, me pidió morir; la verdad es que estaba muy grave y su enfermedad no tenía ningún tipo de cura, poseía menos oportunidades de vivir al ser pobre. Lloraba mientras me rogaba salvar lo que le quedaba de su cuerpo, me pidió que le quitara el peso de su alma, fue cuando me decidí y lo ayude…

Mi carrera de médico en ese momento tomo un giro distinto, había una gran parte del país que estaba totalmente indignada con lo que hacía pero realmente lo sentía correcto y era lo único que podía hacer por ellos, regalarles la muerte… Si se dijera que les pegue un
balazo o algo por el estilo pero, no fue así. No sufrieron sus últimos minutos, si hubieras visto la sonrisa de cada uno de ellos a la hora de morir tú también lo hubieras hecho. Seguido a ese evento me convertí en un fugitivo huyendo del  estado y la iglesia disfrazada de justicia. ¿Por qué tengo que ser perseguido? Si yo estoy cumpliendo la voluntad de las personas, no matando a nombre de la iglesia. Me convertí en un nómada de la vida por mucho tiempo. Pero llego el día en el que mi suerte cambiaría, no es que mi final fue uno feliz pero todo mejoro. Llegue a un pueblo donde comprendían, que era la justicia y donde la iglesia y la justicia estaban claras de que el pueblo tiene el poder si se lo propone. Me logré instalar, hice una oficina digna de respetar, lo mejor era el  respeto de las personas. Me había convertido en uno de ellos, no tenía hogar propio solo una persona con un sueño roto entre la almohada.

Mi consultorio era bien visto en el pueblo y las visitas eran muchas. Personas de diferentes lugares iban a visitarme sin importar cuanto tiempo y el dinero. La fama había llegado a mi trabajo, parecía que la muerte estaba de moda. De esta manera crecientemente la clientela fue aumentando y yo solo no podía hacer el trabajo así que busque ayuda. Contrate a dos personas, una secretaria y mi ayudante o practicante, se encontraba estudiando medicina y se interesó al instante por mi trabajo, parecía comprender todo lo que estaba ocurriendo, teníamos incluso los mismos ideales. No me sentía así de bien desde mucho tiempo.

 Pero no todo podía ser tan bello y menos con un trabajo como el mío. Recibí una llamada inesperada. Mi pasado había regresado antes de lo que pensaba. Al otro lado del teléfono se encontraba mi padre, vaya la sorpresa que me lleve.
Mi padre me había estado buscando y logro encontrar mi número. Su voz parecía a la de un náufrago cansado. Me hablo de lo mucho que tuvo que hacer para poder solo encontrar mi número. Las preguntas no se hacían esperar, era una tras otra. ¿Por qué había desaparecido y porque no me comunicaba con él? Fueron tantas las preguntas y pocas las respuestas. No sabía que hacer pero debía seguir alejado, no podía permitir que mi nueva vida lo afectara. Lo distancia de nuevo, pero la segunda vez me dolía más. Extrañaba mi vida, lo tenía todo y no me tenía que esconder por asesino. Pero apareció mi padre, pero esta vez no fue una presencia telefónica. No se veía muy bien las lágrimas en su cara reflejaban el añoro de volverme a ver. Se había aparecido en mi clínica, ¿Cómo le explicaba en que trabajaba? Le tenía que mentir, hasta que se sentó en la silla y me dijo: Haz tu trabajo.

En ese momento sentí que la vida me había caído encima. Me dijo: “ahórrate las palabras, se tu trabajo, esa es una de las razones por las que estoy aquí.” Me parecía estúpido que después de tanto tiempo llegara a que lo matara, no es posible, estaba loco, matar a mi padre eso si es una atrocidad; ¡sería un monstruo! Esto debe ser una prueba pensé… le dije: “No lo haré” Me contesto: No le niegues el anhelo de la vida a este pobre viejo que lo que hace es morir y sufrir día a día. Ahí fue cuando me explico que tenía leucemia de próstata y que no había vuelta atrás se encontraba en la última etapa. En ese momento me congele, no sabía qué hacer, así el en su agonía me pasaba la mano por la espalda

tratando de consolarme. “Hijo entiendo cómo te debes sentir pero piensa como me siento yo”. Ya sentado en la silla procedí a amarrarle las manos y las piernas para que no haya ninguna complicación le pregunte si quería tener los ojos vendados, me dijo que no, pero no estaría mal un poco de música clásica. No podía hacer otra cosa que no fuera complacerlo en sus últimos momentos, la música sonaba. Me encontraba mezclando los componentes y metiéndolos en la jeringuilla. La jeringuilla, yacía en mis manos, con una mano le aguanto el brazo y con la otra sostengo la jeringuilla y cuando lo inyecte me dijo:” perdóname por todo lo que te he hecho, estoy seguro que hubieras sido un buen escritor”.

       Desde ese momento pensé abandonarlo todo, ¿Qué clase de persona soy? No puedo seguir matando personas. ¿Qué me diferencia de un asesino? ¿En dónde queda la línea entre el bien y el mal? Si el infierno realmente existe allí estaré espero que no me tarde mucho en llegar. Las noches se hacían largas y no podía dejar de pensar en mi padre. Llegue un día a la clínica y no se encontraba la secretaria, pero si mi asistente, y mirándola a la cara le dije estas despedida. No lo podía creer, me dijo que no iba a aceptar su despido sin una explicación. Me disculpe y le conté lo que había sucedido. En este momento entra ella, la asistente, a asistir mi vida y tratar de hacerme sentir bien y lo logró. Pero algo con lo que no contaba era el poderme enamorar de ella, no tan rápido. Me hizo comprender que mi trabajo no era malo, y que yo era la mejor persona que ella había conocido. Ella, llevaba siguiendo mi historia médica desde el comienzo. Me comentó que se encontraba trabajando conmigo, porque así ella lo quiso. Dijo que consideraba que yo era un doctor muy moderno para el entendimiento de las personas. Me convenció en continuar con mi trabajo.

Reabrimos la clínica y continuamos todo como si nada hubiese pasado. Mi vida estaba comenzando a tener más felicidad de lo común. No me puedo quedar sin hacer nada. Tengo que vestirme de valor y pedirle matrimonio o algo así. Los días pasaban y mi valor no se asomaba. Un día atendiendo a un paciente me atreví, le pregunte si quería que tuviéramos una relación seria. Las mejillas se le brotaron con un color rojizo. Me dijo que sí, ese día la invite a cenar y accedió. Estuvimos saliendo por un espacio de 6 meses y un día la noche nos arropo junto a nuestra pasión. Supe por primera vez lo que era hacer el amor. Nos mudamos juntos y un mes  más tarde estando en la casa, hablando felizmente cuando salió corriendo al baño y comenzó a vomitar. Me pare justa atrás de ella y le dije creo que estas embarazada con voz de emoción, pero cambie de pensar cuando me acerque a ella, el inodoro estaba lleno de sangre. No podía ser normal. Me dijo: “no puedo quedar embarazada, me estoy muriendo” en ese momento le conteste que no fuera exagerada que solo era vomito a lo que contestó:”No es solo vómito, no puedo seguir así”.

Son solo cosas tuyas le dije, comenzamos a discutir y volvió a vomitar pero esta vez fue una cantidad exagerada. Dijo: “vez que no exagero, ¿sabes cuántos tumores tengo en la barriga ahora mismo? Porque ahora mismo no sé cuántos tengo”. ¡No puede ser!, esto no puede estar pasando, mi vida parece una maldición. ¿Qué vamos a hacer? Me dijo: “No sé tú, pero yo voy a morir, deberías acortarme el camino y el sufrimiento” ¡No! ¡No puedo hacer eso, no por segunda vez! ¿Matar a un ser amado?, ¡Vas a luchar, óyeme, vas a luchar por ti, y por mí!,
¡Dime que vas a luchar!, las lágrimas inundaban mi ser y mi mente. Deje mi trabajo, deje toda esa basura, me dedique a cuidarla. Todo empeoró, ella calló en cama y los dolores se hacían sentir por toda la casa, no me quedaba más que medicarla para que el dolor no fuera tanto. En una de sus alucinaciones me dijo: “Escribe” ¿qué? “Escribe nuestra historia”, Pero, pero yo no escribo. “Hazlo por mí por favor, siempre quise un novio escritor y siempre quise ser la protagonista en una historia”. Comencé a escribir desde ese entonces mientras la cuidaba escribía esta historia.

Un día no aguante, el pánico se apodero de mí, no podía aceptar quedarme solo y perder un ser tan bello como ella, ahí en su dolor agarro mi mano justo como lo hizo mi padre y dijo: “Nos vamos a encontrar” ¿De qué hablas? “Nos vamos a encontrar te digo” Pero es que no puedo esperar tanto, no estoy muriendo. “Confía en lo que te digo, nos vamos a encontrar en esta vida antes de lo que te imaginas, seré bella, muy bella. Tendré el cuerpo como todo hombre desea el de una guitarra, seré alta, tendré el pelo negro unos ojos verdes como el amazona y me llamaré Sofía”. Que más hubiera querido que toda esa alucinación fuera cierta. Ella no aguanto mucho tiempo, sufrí más de lo que te puedas imaginar, pero debía continuar escribiendo. Ella murió, pero yo debo seguir viviendo.

                                                              


Al poco tiempo decidí  publicar lo que yo llamaría “Mi confesión”, esta sería la carta de recomendación mía para ir directo a la cárcel, el que tendrá pena de muerte de seguro seré yo.  Llegando a la casa editora me encuentro una muchacha muy hermosa con los ojos más verdes que he visto. No podía creer lo que estaba viendo, estaba totalmente anonadado. No sabía ni siquiera que hacer, las palabras no salían, estaba muy emocionado. En ese momento pensé; no puedo seguir malgastando mi vida, ni mi tiempo y le digo: “siento que te conozco, dime, ¿te conozco?” Me dijo: “En realidad no estoy segura”. No esperé tiempo y la invite a tomar un café,  acepto y contestó: “Mucho gusto soy Sofía”.

martes, 9 de abril de 2013

Versos y un poco de dinero.



Los versos no siempre son suficientes,  de esos tengo mucho que ofrecer. La poesía y las historias siempre han fluido y tocado esta mente, pero los versos lo que buscan es una respuesta, una satisfacción. El estímulo principal esta el ser correspondido. Soy un simple poeta que solo puede ofrecer una caja de versos, una rosa para adornar el corazón marchito. He hecho de toda para impresionar, he escritos los versos desde lo más profundo de mi corazón. Nada de esto ha sido útil sigo siendo el rechazado, el amigo por pena. Letras que mueren al borde del estudio, sin valentía, sin refugio. Quisiera darle vida, regalarles ojos que la aprecien, mentes que las escudriñen.  Tema principal del poeta es el amor, ¿Cómo hablar del amor, si la mayoría de los poetas no lo hemos experimentado? Realmente lo que buscamos mayormente es ser correspondidos atreves de los versos, pero llega el momento en el que la espera se hace tediosa y ya los versos son repetitivos, las rimas aburren y la decepción se estaciona sobre el lápiz. ¿Por qué tanta decepción., tanto amor sin corresponder?

No he sido correspondido, seré la última opción si continuo asumiendo la posición de no hacer nada. Pero la pregunta es: ¿Qué puedo hacer? Siento que lo he hecho todo. El interés es lo único que la mueve, ella lo único que desea es dinero y yo solo mendigo un poco de amor. Los carros, el dinero y la apariencia han podido más que un sentimiento verdadero.  Haré lo que sea solo para tener un vistazo de su cuerpo. Voy a alquilar un carro costoso para atraer su amor, guardaré dinero para costear sus caprichos, cambiaré mi manera de ser, solo por estar cerca. He observado el comportamiento de los hombres hacia ella, solo actitudes denigrantes y soy rechazado por tratarla diferente y como pienso que es ideal. Mi palabras se envenenan con cada decepción, solo he gastado dinero en vano junto al tiempo con su pasaje de ida.

Llegue al barrio más despreciado que te puedas imaginar, allá en la esquina de la necesidad y la lujuria, donde vestida muy provocativa, vendía cariño. El auto había cautivado su interés, los lujos agudizaban sus sentidos. Así le ofrecí un lugar donde cenar, tratando de ganar tiempo y cautivar más su interés. Solo se movían sus deseos al compás de los diamantes, al comprender que solo estaba enamorada de los lujos, solo podía sentir en el medio de mi pecho una daga. No había conversaciones que pudiéramos entablar, ni mucho menos un interés en común. Ese no era momento para revivir un verso, era tiempo de terminar esa tortura en la que me metí. Sus ojos abrazaban la vista de un hotel lujoso y caro. Allí la lleve donde su disimulada vista se tiraba ante todo.

Habiendo llegado a la habitación el rodeo se había quedado, había escapado. Su ropa automatizada se trepo en la percha para evitar m
ás arrugas. “¿Esto era lo que quería toda la noche? Me pregunto, no me dejo ni contestar cuando ya estaba respondiendo a su pregunta retórica… No tenías que hacer tantas cosas, tanto tiempo que nos hubiéramos ahorrado llegando aquí de primera instancia. Su cuerpo vestido ante la carne del placer, ese cuerpo moldeado a placer y filas de hombres. Era hora de aprovechar quitando la etiqueta de ocasiones especiales, la que espera una premiación o publicación, yacía en el piso observando el espectáculo. Al borde del lujo de la cama, se encontraba ella sentada, mientras mis reverencias no se hicieron esperar. Algo se había apoderado de mi, lo que sentía era rabia y quería experimentar el placer de tener, lo que ya todos tuvieron. Solo estando al borde de la cama, ya las sabanas estaban entre los dedos de una mano, la otra estaba ocupada agarrando mi pelo. Todo como un ritual mordiendo desde los dedos de los pies.

Todo fue tan diferente a como me lo imagine, a toda mi idea idealizada a hacer el amor, pero no estábamos haciendo el amor, hay que hablar correctamente, estábamos teniendo sexo, solo algo casual. Que pechos tan perfectos para descansar sobre ellos, pero no hay tiempo, el dinero corre… Su pelo en mi mano, por primera vez tomo en dominio de lo que siento, estropeándonos el cuerpo, como si nos quisiéramos hacer daño, podría estar maltratándola de esta manera todo el año. Hacia gritos generalizados, sin nombres, solo apodos, la noche se olvidó de preguntarlos. Sus dientes recorrían por todos mis placeres, su boca, oh su boca. Ya había terminado la noche dentro de ella.

Le dije: “Me hubiera gustado que todo hubiera sido diferente” Me vestí y le dije: “ahí tienes tu dinero y te deje algo extra para que pidas un taxi.” Me dijo: “Espera, tu eres diferente” pero conteste:” Yo sí, pero por lo visto tu no” al lado del dinero un zafacón, donde se quedaron mis versos encerrados en una libreta, por culpa de alguien que no se ni el nombre, pero la puedes encontrar fácil, debe estar en la misma esquina, con su traje rojo, de sueños comprados.



lunes, 1 de abril de 2013

Adiós al libido





No había nada que escuchar, ni un paisaje hermoso para describir, solo un cuarto una cama, dos personas frente a frente. La respiración ni siquiera se hacía sentir, el viento no soplaba, el sol no calentaba el frio no helaba. Poco a poco la distancia se hacía cada vez más corta. Hasta que los cuerpos lograban contemplarse con los ojos cerrados. La mano de él recorrió desde su pelo y siguió bajando como tratando de seducir, pero a la vez que bajaba su mano sobre la cara de ella bajaba una lagrima, casi simultáneamente. A la vez que cayó la lágrima al piso no hubo detenida a las siguientes… Los besos no se sentían, la seducción esta vez no corrompía. Pero todo lo que estaba sucediendo era casi obligatorio. La ropa se desvanecía junto al tiempo, que se iba y no pensaba regresar, nunca más. Sus cuerpos parecían estar automatizados, ya sabían que tenían que hacer donde tenían que tocar… El sudor arropaba sus cuerpos y en sus mentes las memorias invadían, todos los momentos que pasaron juntos se hacían presentes es sus cabezas, solo había una pregunta… ¿Cómo se habían vuelto unos desconocidos? Pero esto al libido no le importaba, solo pensaba en la pasión a flor de piel… quien único estuvo presente fue ese libido insaciable, muy dentro de ellos, casi lo tocaban de tan cerca que estaban. La nostalgia los arropaba y los susurros de pasión también. Luego de haber estado explorando él se hacía abrazado en su espalda, la fuerza se le estaba escapando en un abrir y cerrar de ojos toda su fuerza se había concretizado dentro de ella, así terminaron. Sin beso, sin reclamos, sin voltear atrás. Ella solo le dirigió la palabra para que le diera una toalla para enjuagar el momento, dejar correr las lágrimas, así terminada la ducha se había sellado el adiós prometido y ella se fue, así como se fue el amor…






jueves, 21 de febrero de 2013

Plagio


 ¿Qué te puedo decir? La verdad es que no sé de qué hablar, pero, habla lo que quieras, yo te escucho. Lo que iba a decir era solo una estupidez, pero cualquier cosa de tu boca suena bonito. Solo busco que te rías un rato y conseguir un pretexto para estar cerca. Siempre he querido poder dibujar una sonrisa y robarme la expresión de tu boca y huir en estampida. Deseo que cada vez que estemos juntos, aparezcan las noches más frías, para así ser tu abrigo, aquí cerca, conmigo. Quiero verte feliz todos los días y así reconfortar mis fuerzas, para seguir. Quiero seguir siendo tu paño de lágrimas y aconsejarte siempre… Asentar en todo lo que dices, porque todo está correcto. No sabes cómo me derrito con el calor de tus ojos o como tu olor se apodera de mi cuerpo, una droga, la mejor adicción. 

A quien engaño si solo fuiste una idea, un sueño. Ya no seré quien pinte sonrisas en tu cara, ni nunca lo hice. Tu calor no fue mío; ni tu olor, tus sueños, ni tus besos, ni los míos. Soy el mejor en tu mente porque gracias a mi eres feliz, porque la mano que aguanta el pincel, llego a ti gracias a mí. Pero que puedo hacer, si comoquiera puedo contemplar tu sonrisa en la distancia, aunque me maten las ansias de que sepas que esos no son los colores con los que te iluminaria, ni los elogios con los que te adoraría. Mi idea siempre fue tan bella, fuiste tan bella, fuiste arte,
 eres arte. Hablemos, aunque sea de él, abrázame aunque sea emoción hacia él, bésame aunque sea solo un saludo. Te alejas y no te he dicho adiós. Vuelve ahora si quiero decir estupideces, las palabras que no dije las estoy pagando con creses.

Adiós,  espero volver a verte, aunque sea en otra vida, o por lo menos varios meses… Debería estar feliz, por ti y a veces lo estoy, pero a veces me preocupo por mí, que no me encuentro. Hay cosas imprescindibles, hay cosas imposibles, hay amores platónicos. Mientras más lejos, más perfectos, el mejor amor es el que no se consume, el que no se daña, el que queda intacto ante la adversidad, el que solo se observa, que sirve de inspiración. Pero me estaré creando una ilusión toda la vida…  quiero que este amor se consuma, que se dañe, no quiero perfección si para eso te quiero a ti. En fin, que joda Platón, los Griegos y todas sus ideologías, yo te quiero a ti.




miércoles, 13 de febrero de 2013

Labios De Carmín




No puedo dejar de pensar en ella, ni mucho menos en sus labios… Tan dulces tan todo, tan nada. Son sus labios, los labios de Carmín, tan dulces como mi sangre cuando me toca, cuando me besa. Casi somos novios, a veces pienso que casi amigos, pero siempre casi nada. He besado sus labios solo unas pocas veces pero eso me basta para suplir mi amor por ella. Ella la figura más perfecta que he tocado, la mujer que más he anhelado y la única que a mi realidad nunca ha llegado. No piensen que estoy loco, yo la he besado, pero solo en una realidad alterna, a veces la beso en mis sueños. La escucha llamar mi nombre y mi sangre bombea el suyo. Cuando sus manos tocan mi cuerpo lo reaniman por completo. Todo este sentir se ha convertido en mi secreto. Solo me pregunto: “
¿Desde cuándo somos esclavos de nuestros secretos?”. Esto es una dulce tortura, porque aunque mi alma se entristece al darse cuenta de mi realidad y de lo imposible que es alcanzarla, cuando la veo no hay más luz que la de su mirada. 


Ella es mi amor platónico, tan perfecto como mi sufrimiento al no tenerla, solo para poderla admirar de cerca y sentir su piel más cerca, que esta vez no sea un accidente o un sueño. Si ella solo supiera, si solo esto no fuera imposible, yo soñaría despierto todos los días. Tal vez solo viviré en sueños, pero estoy dispuesto quitar su frio cuando ensueños lo necesite. Le aconsejaré en el amor, sin que sepa que quien muere de amor soy yo. No me basta esta vida para contemplarla, si cada vez que la observo en la distancia encuentro una nueva virtud. Yo seré su amigo, seré su confidente y seré su admirador. Siempre con la esperanza de otro beso de Carmín, tan rojo como la sangre que bombea por ella, tan capaz como el viento que le obedece esparciendo su aroma en mi ropa en mi piel, en mis sueños. Seguiré guardando mis secretos por ti, por mí, por todos los besos de Carmín. Todos mis besos para ti, todas mis palabras para ti se quedan encerradas tras versos, se quedan solo en tinta, se quedan en sueño. En otra vida tengo esperanzas de estar contigo, de ser tu abrigo, y que todos tus besos se queden conmigo.


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jueves, 7 de febrero de 2013

Lagrimas de tinta.

 ¿Donde esta el amor?


Algunos aseguran que esta en el musculo principal ósea, el corazón. Dicen que se encuentra en el hemisferio derecho de nuestro cerebro, hemisferio holístico. Otras personas aseguran que lo sienten en el mismo medio del pecho, pero esta es solo una hipótesis ya que no está acompañada de una teoría científica o investigación.

¿Qué hago si no encuentro el amor?

Si le pregunto a un practicante del Zen me contestaría que en la meditación hacia la purificación del alma, la encontraré, esto si mi alma está preparada, pero no estoy para meditar. Un cristiano me diría que tengo que creer para poder encontrar el amor de Dios. Hasta ahora no encuentro que ninguna ofrezca una explicación sencilla. Si el amor se consiguiera o se curara con palabras le preguntaría a algún escritor o romántico, leería todos los días. Comería palabras hasta internalizarlas, hasta lograr aprenderme su significado. Desayunaría diccionario por las mañanas, lo tragaría con tinta para poder componer nuevas oraciones hasta sentir que el amor llegue por palabras… Pero no funciona créanme las palabras no tienen tanto poder como para crear un mundo nuevo. Iré donde el doctor, lo más seguro me receta varias pastillas cada 6 horas hasta que me curé acompañado de varios exámenes de sangre para observar mi progreso. Lo último que me recomendaron es ir donde curandero, que pretendía curar mis males con hierba buena un poco de jengibre y unos pocos claveles blancos, difundidos, lo único que conseguiré es un dolor de estómago.

Para solucionar los problemas de amor, en la noche iré hurtando estrellas y las comeré para llenar el vacío, de lo que se fue. Robaré las esperanzas acumuladas en los sueños ajenos. Recolectaré lágrimas para estudiar el mal de esta enfermedad, verificar cuál es su origen o el intermediario. Descubriré si es un virus o bacterias y estudiare todo lo semejante al tema. Por ahora solo me queda acostumbrarme. Esperaré paciente a que aparezca, aunque la paciencia, yace muy lejos de mí. Esperaré al amor aunque sea de ti, sea de mí, reencarne en otro cuerpo, o lo encuentre en los brazos de la muerte…


He hecho tantas investigaciones que mi cuerpo se está poniendo pálido, Lo que mi sudor ha sido sustituido por tinta, las lágrimas de desesperación, ya no pintan nada aquí, la desesperanza yace manchada en negro en mi cara, las grietas de mi piel sedientas de motivación. Si lo que quieres es mi corazón, lo tendrás, solo necesito estudiar un poco más. Ya es hora, el cianuro ya corre por mi cuerpo, pero no duele, ya nada duele, hace mucho no duele. Se siente tan relajante como la tinta, se distribuyen corporalmente igual. Aunque el cuerpo sangre al contacto del bisturí, cada vez me siento más liberado, creo que así se debe sentir el amor, el sentir que ya nada importa y que poco a poco mi alma va perdiendo peso para viajar a un lugar no terrenal. Yace sobre la mesa mi corazón,

¿Era lo que querías? ¿No?

Haz lo que quieras con él, ya no importa, porque mi alma ya es libre, libre de mi cuerpo, que te lo aproveches… Nos vemos luego, en el dulce infierno, al lugar donde van las palabras olvidadas, donde van las promesas sin cumplir, al mismo lugar donde va el amor muerto…

                                                

martes, 5 de febrero de 2013

¿Que queda al final del día?


La verdad es que es una pregunta difícil, no la sabría contestar, solo sé lo que he visto.

He visto y sé que al final del día, solo quedan los sueños amontonados sin archivar.

Al final de día quedan en una esquina de cualquier lugar los brazos caídos de la esperanza.

He visto como al final del día el amor coge su maleta y se va con un boleto de ida hacia los

recuerdos.
Sobre todo recuerdo haber visto el orgullo sentado en la banca. Las lágrimas solo

 sirven para esconderse 
detrás de una sonrisa y sujetarla. He observado como los sueños se

suicidan. Pero si me preguntas ¿Qué 
queda al final del día? Creo que no tendría que

contestar…
bueno ahora que lo pienso al final del día solo queda un reflejo tan cansado y tan

decepcionado que prefiere  
no asomarse al espejo. Pero realmente no sé qué queda al final

del día.