Un bello paisaje lleno de colores, árboles frondosos y verdes llenos de sonidos. A lo lejos luego de escuchar el sonido del viento, si lograbas prestar más atención escuchabas a los pájaros y miles de maravillas más, pero este bello paisaje se veía contrastado por dos personas tiradas en el césped, una al lado de la otra con los cuerpos descoloridos y ropas gastadas. Entablaban conversación, no muy lógica conversaciones, pero hablaban…
Hombre 1: Me encanta este paisaje, todo es tan bello.
Hombre 2: Si, está muy lindo, pero hubiera preferido un rio.
Hombre 1: ¿Un rio?
Hombre 2: Si, un rio.
Hombre 1: No, un rio no, me dan miedo no sé nadar.
Hombre 2: Ahh bueno pues, aquí estamos bien…
Hombre 1: Si, la verdad es que me gusta más aquí, podemos apreciar mejor las nubes, a mí me dan gracia, siempre les encuentro formas…
Hombre 2: Pero, a mí me gustan mucho los peces…
Hombre 1: ¿los peces? Si ellos no hacen nada, solo dan vueltas y comen…
Hombre 2: Bueno eso sí, pero son tranquilos y me relajan…
Hombre 1: Por cierto ¿cómo te llamas?
Hombre 2: Hmm déjame pensar, ya no me acuerdo…
Hombre 1: ¿Estamos muertos?
Hombre 2: No sé, no creo todavía me duele.
Hombre 1: A mí también me duele.
Hombre 2: ¿Y tú te puedes mover?
Hombre 1: No, ¿y tú?
Hombre 2: José.
Hombre 1: ¿José? Esa no fue la pregunta, ni siquiera tiene sentido…
Hombre 2: José, me llamo José.
Hombre 1: Pero que nombre tan común.
Hombre 2: Si yo sé, es que mi madre era religiosa
Hombre 1: Ohh ya veo, me llamo Fernando.
Hombre 2: Pero ¿Por qué me críticas? Si ese nombre es común.
Hombre 1: No te critique, solo comente lo que pensaba.
Hombre 2: Ahh bueno, está bien
Hombre 1: ¿Y eres religioso?
Hombre 2: ¿Por qué preguntas?
Hombre 1: No sé, como dijiste que tu madre era religiosa… quería saber…
Hombre 2: Pues no sé, no creo, no voy a la iglesia…
Hombre 1: ¿Crees en Dios?
Hombre 2: Creo que sí, pero es que, no lo he visto…
Hombre 1: Entiendo…
Hombre 2: ¿Y tú?
Hombre 1: No, eso son cuentos…
Hombre 2: Veo…
Hombre 1: ¿Y tú tienes
familia?
Hombre 2: Si, por eso
estoy aquí…
Hombre 1: ¿Por tu
familia? ¿Qué hicistes?
Hombre 2: Le robe a la compañía
con la que trabajo, pensé que los podría chantajear al saber sus secretos
sucios, pero mira donde estoy desangrándome al lado de un desconocido… Esos
desgraciados, me golpearon cuando salía del trabajo y me dirigía a mi casa…
Hombre 1: Gracias por
el alago.
Hombre 2: No te quería ofender,
pero te acabo de conocer…
Hombre 1: Eso sí…
Hombre 2: ¿Y porque estás
aquí?
Hombre 1: Es una larga
historia…
Hombre 2: Bueno, no
tengo nada más que hacer…
Hombre 1: Trabajaba
como con un tipo de pandilla, limpiando trapos sucios…
Hombre 2: ¿Robabas?
Hombre 2: ¿Robabas?
Hombre 1: No, mataba.
Hombre 2: Pero, eso es
horrendo, ¿cómo cargas ese cuerpo en la calle con una conciencia tan sucia?
Hombre 1: Cuando tu
familia necesita el dinero, y la única manera de ver a tu hija enferma es
llevando dinero, la conciencia no importa…
Hombre 2: Perdón, no
quise juzgarte tan duro…
Hombre 1: Entiendo… he
hecho muchas cosas malas…
Pasan un tiempo en silencio y la sangre de los individuos alumbraba el césped y tomaba otra tonalidad… En silencio observaban el sol que estaba en su cumbre, al igual que ellos…
Hombre 2: Mira, eso parecen ángeles, que hermosos…
Pasan un tiempo en silencio y la sangre de los individuos alumbraba el césped y tomaba otra tonalidad… En silencio observaban el sol que estaba en su cumbre, al igual que ellos…
Hombre 2: Mira, eso parecen ángeles, que hermosos…
Hombre 1: ¿Ángeles?
Creo que son aves…
Hombre 2: Son ángeles…
Hombre 1: Son buitres…
Hombre 2: ¿Buitres? ¿Esos
no son los pájaros que comen animales muertos?
Hombre 1: Esos mismos…
Hombre 2: Pero, no hay
nada muerto por aquí.
Hombre 1: Pero, pronto
lo habrá…
Hombre 2: ¿A qué te
refieres?
Hombre 1: Nosotros
seremos su comida, hay un buitre para cada uno…
Hombre 2: No puede ser, nosotros no podemos morir.
Hombre 1: ¿Por qué no?
si ya estamos en condiciones graves…
Hombre 2: Que insensible… yo no quiero morir, tengo miedo.
Hombre 1: ¿Miedo a qué?
Hombre 2: Que insensible… yo no quiero morir, tengo miedo.
Hombre 1: ¿Miedo a qué?
Hombre 2: No sé qué
hay luego de morir. No sé a dónde iré si al cielo o al infierno...
Hombre 1: ¿Tú crees en
eso?
Hombre 2: Tengo que
creer en algo, si no nada tendría sentido.
Hombre 1: No creo…
Hombre 2: Claro que si…
Hombre 1: No estás
seguro de que exista Dios, vas a creer en el cielo y el infierno.
Hombre 2: Si, creo…
Hombre 1: Creo que lo
que tienes es miedo.
Hombre 2: Que genio
eres, claro, si te lo acabo de decir…
Hombre 1: Ya, tranquilízate
cuéntame ¿cómo crees que sea el cielo?
Hombre 2: Pues creo que
es un lugar tranquilo, como este o como el rio, todo depende de lo que le guste
a la persona.
Hombre 1: Suena bien,
me gustaría creer en eso y pensar que iré a ese lugar… ¿Y el infierno cómo es?
Hombre 2: Pues es un
lugar horrible lleno de fuego y cosas malas… Donde vive el diablo, un hombre malvado.
Hombre 1: Eso me suena más
a un cuento, para que los niños sigan instrucciones, no suena tan elaborado
como tu cuento del cielo…
Hombre 2: No tengo la
culpa, yo no me invente eso…
Hombre 1: ¿Y quién se
lo invento?
Hombre 2: Dios.
Hombre 1: ¿Dios? Pero no
me dijiste que no lo habías conocido…
Hombre 2: No, no lo he conocido…
Hombre 2: No, no lo he conocido…
Hombre 1: ¿Y cómo sabes
que el invento el cielo y el infierno?
Hombre 2: Por la
biblia.
Hombre 1: ¿La biblia? ¿Qué
es eso?
Hombre 2: Un libro.
Hombre 2: Un libro.
Hombre 1: Ah ¿Dios era
escritor?
Hombre 2: No.
Hombre 1: ¿Y cómo
existe ese libro?
Hombre 2: Personas que lo conocieron, lo escribieron.
Hombre 2: Personas que lo conocieron, lo escribieron.
Hombre 1: Eso me
convence menos, personas lo escribieron, personas nos trajeron aquí a morir.
Hombre 2: Bueno, tienes
un punto.
Hombre 1: Tu teoría, no
es tan confiable…
Hombre 2: Dicen, que si te arrepientes de lo que has hecho, vas al cielo… ¿Te arrepientes?
Hombre 2: Dicen, que si te arrepientes de lo que has hecho, vas al cielo… ¿Te arrepientes?
Hombre 1: No, Todo lo
hice por mi hija, somos así por naturaleza humana, aunque hay algo de lo que me
arrepiento y no te he comentado…
Hombre 2: ¿Ahh si, que
es?
Hombre 1: No quiero
hablar de eso ahora, hablemos luego.
Hombre 2: Como si tuviéramos tanto tiempo… ya los buitres están esperando, ni siquiera están volando, nos miran desde el césped con ojos glotones y ni siquiera pueden disimular su hambre y sus ganas de despellejarnos…
Hombre 1: Haz silencio un minuto, quiero sentir paz…
Los Hombres guardan silencio mientras las aves se van acercando… y el hombre 2 comienza a debilitarse y a tener pequeñas convulsiones…
Hombre 1: Hey, ¿estás bien? Contéstame…
El hombre 1 guarda silencio mientras el buitre se planta justo encima del hombre 2…
Hombre 1: Sabes, lo que te quería decir es que estas aquí por mi culpa, yo te golpeé cuando salías del trabajo… Pero estoy aquí por haber tratado de salvarte y de vez me cobraron unas que debía…
Otro buitre llega y se trapa encima del hombre 1 mientras comienza a convulsar…
Hombre 1: De eso, si me arrepiento, pero de lo demás, no.
Hombre 2: Como si tuviéramos tanto tiempo… ya los buitres están esperando, ni siquiera están volando, nos miran desde el césped con ojos glotones y ni siquiera pueden disimular su hambre y sus ganas de despellejarnos…
Hombre 1: Haz silencio un minuto, quiero sentir paz…
Los Hombres guardan silencio mientras las aves se van acercando… y el hombre 2 comienza a debilitarse y a tener pequeñas convulsiones…
Hombre 1: Hey, ¿estás bien? Contéstame…
El hombre 1 guarda silencio mientras el buitre se planta justo encima del hombre 2…
Hombre 1: Sabes, lo que te quería decir es que estas aquí por mi culpa, yo te golpeé cuando salías del trabajo… Pero estoy aquí por haber tratado de salvarte y de vez me cobraron unas que debía…
Otro buitre llega y se trapa encima del hombre 1 mientras comienza a convulsar…
Hombre 1: De eso, si me arrepiento, pero de lo demás, no.
Los buitres comienzan a
desgarrar la ropa…
Hombre 1: El cielo si,
existe… espera, este no es el cielo, es el infierno…
Los buitres siguen llegando en manadas…
Los buitres siguen llegando en manadas…
Hombre 1: Pero, vistes
te dije que eran cuentos para niños esto aquí no es caliente, está bien frio... ¿Dónde estás?
Que desgraciado te fuiste para otro lado y no me dijiste… ¿Y tú quién eres? El
diablo… ¿y dime tú también tienes un libro?
