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jueves, 30 de mayo de 2013

Última Charla



 Un bello paisaje lleno de colores, árboles frondosos y verdes llenos de sonidos. A lo lejos luego de escuchar el sonido del viento, si lograbas prestar más atención escuchabas a los pájaros y miles de maravillas más, pero este bello paisaje se veía contrastado por dos personas tiradas en el césped, una al lado de la otra con los cuerpos descoloridos y ropas gastadas. Entablaban conversación, no muy lógica conversaciones, pero hablaban…

Hombre 1: Me encanta este paisaje, todo es tan bello.

Hombre 2: Si, está muy lindo, pero hubiera preferido un rio.

Hombre 1: ¿Un rio?

Hombre 2: Si, un rio.

Hombre 1: No, un rio no, me dan miedo no sé nadar.

Hombre 2: Ahh bueno pues, aquí estamos bien…

Hombre 1: Si, la verdad es que me gusta más aquí, podemos apreciar mejor las nubes, a mí me dan gracia, siempre les encuentro formas…

Hombre 2: Pero, a mí me gustan mucho los peces…

Hombre 1: ¿los peces? Si ellos no hacen nada, solo dan vueltas y comen…

Hombre 2: Bueno eso sí, pero son tranquilos y me relajan…

Hombre 1: Por cierto ¿cómo te llamas?

Hombre 2: Hmm déjame pensar, ya no me acuerdo…

Hombre 1: ¿Estamos muertos?

Hombre 2: No sé, no creo todavía me duele.

Hombre 1: A mí también me duele.

Hombre 2: ¿Y tú te puedes mover?

Hombre 1: No, ¿y tú?

Hombre 2: José.

Hombre 1: ¿José? Esa no fue la pregunta, ni siquiera tiene sentido…

Hombre 2: José, me llamo José.

Hombre 1: Pero que nombre tan común.

Hombre 2: Si yo sé, es que mi madre era religiosa

Hombre 1: Ohh ya veo, me llamo Fernando.

Hombre 2: Pero ¿Por qué me críticas? Si ese nombre es común.

Hombre 1: No te critique, solo comente lo que pensaba.

Hombre 2: Ahh bueno, está bien

Hombre 1: ¿Y eres religioso?

Hombre 2: ¿Por qué preguntas?

Hombre 1: No sé, como dijiste que tu madre era religiosa… quería saber…

Hombre 2: Pues no sé, no creo, no voy a la iglesia…

Hombre 1: ¿Crees en Dios?

Hombre 2: Creo que sí, pero es que, no lo he visto…

Hombre 1: Entiendo…

Hombre 2: ¿Y tú?

Hombre 1: No, eso son cuentos…

Hombre 2: Veo…

Hombre 1: ¿Y tú tienes familia?

Hombre 2: Si, por eso estoy aquí…

Hombre 1: ¿Por tu familia? ¿Qué hicistes?

Hombre 2: Le robe a la compañía con la que trabajo, pensé que los podría chantajear al saber sus secretos sucios, pero mira donde estoy desangrándome al lado de un desconocido… Esos desgraciados, me golpearon cuando salía del trabajo y me dirigía a mi casa…

Hombre 1: Gracias por el alago.

Hombre 2: No te quería ofender, pero te acabo de conocer…

Hombre 1: Eso sí…

Hombre 2: ¿Y porque estás aquí?

Hombre 1: Es una larga historia…

Hombre 2: Bueno, no tengo nada más que hacer…

Hombre 1: Trabajaba como con un tipo de pandilla, limpiando trapos sucios…

Hombre 2: ¿Robabas?

Hombre 1: No, mataba.

Hombre 2: Pero, eso es horrendo, ¿cómo cargas ese cuerpo en la calle con una conciencia tan sucia?

Hombre 1: Cuando tu familia necesita el dinero, y la única manera de ver a tu hija enferma es llevando dinero, la conciencia no importa…

Hombre 2: Perdón, no quise juzgarte tan duro…

Hombre 1: Entiendo… he hecho muchas cosas malas…

Pasan un tiempo en silencio y la sangre de los individuos alumbraba el césped y tomaba otra tonalidad… En silencio observaban el sol que estaba en su cumbre, al igual que ellos…

Hombre 2: Mira, eso parecen ángeles, que hermosos…

Hombre 1: ¿Ángeles? Creo que son aves…

Hombre 2: Son ángeles…

Hombre 1: Son buitres…

Hombre 2: ¿Buitres? ¿Esos no son los pájaros que comen animales muertos?

Hombre 1: Esos mismos…

Hombre 2: Pero, no hay nada muerto por aquí.

Hombre 1: Pero, pronto lo habrá…

Hombre 2: ¿A qué te refieres?

Hombre 1: Nosotros seremos su comida, hay un buitre para cada uno…

Hombre 2: No puede ser, nosotros no podemos morir.

Hombre 1: ¿Por qué no? si ya estamos en condiciones graves…

Hombre 2: Que insensible… yo no quiero morir, tengo miedo.

Hombre 1: ¿Miedo a qué?

Hombre 2: No sé qué hay luego de morir. No sé a dónde iré si al cielo o al infierno...

Hombre 1: ¿Tú crees en eso?

Hombre 2: Tengo que creer en algo, si no nada tendría sentido.

Hombre 1: No creo…

Hombre 2: Claro que si…

Hombre 1: No estás seguro de que exista Dios, vas a creer en el cielo y el infierno.

Hombre 2: Si, creo…

Hombre 1: Creo que lo que tienes es miedo.

Hombre 2: Que genio eres, claro, si te lo acabo de decir…

Hombre 1: Ya, tranquilízate cuéntame ¿cómo crees que sea el cielo?

Hombre 2: Pues creo que es un lugar tranquilo, como este o como el rio, todo depende de lo que le guste a la persona.

Hombre 1: Suena bien, me gustaría creer en eso y pensar que iré a ese lugar… ¿Y el infierno cómo es?

Hombre 2: Pues es un lugar horrible lleno de fuego y cosas malas… Donde vive el diablo, un hombre malvado.

Hombre 1: Eso me suena más a un cuento, para que los niños sigan instrucciones, no suena tan elaborado como tu cuento del cielo…

Hombre 2: No tengo la culpa, yo no me invente eso…

Hombre 1: ¿Y quién se lo invento?

Hombre 2: Dios.

Hombre 1: ¿Dios? Pero no me dijiste que no lo habías conocido…

Hombre 2: No, no lo he conocido…

Hombre 1: ¿Y cómo sabes que el invento el cielo y el infierno?

Hombre 2: Por la biblia.

Hombre 1: ¿La biblia? ¿Qué es eso?

Hombre 2: Un libro.

Hombre 1: Ah ¿Dios era escritor?

Hombre 2: No.

Hombre 1: ¿Y cómo existe ese libro?

Hombre 2: Personas que lo conocieron, lo escribieron.

Hombre 1: Eso me convence menos, personas lo escribieron, personas nos trajeron aquí a morir.

Hombre 2: Bueno, tienes un punto.

Hombre 1: Tu teoría, no es tan confiable…

Hombre 2: Dicen, que si te arrepientes de lo que has hecho, vas al cielo… ¿Te arrepientes?

Hombre 1: No, Todo lo hice por mi hija, somos así por naturaleza humana, aunque hay algo de lo que me arrepiento y no te he comentado…

Hombre 2: ¿Ahh si, que es?

Hombre 1: No quiero hablar de eso ahora, hablemos luego.

Hombre 2: Como si tuviéramos tanto tiempo… ya los buitres están esperando, ni siquiera están volando, nos miran desde el césped con ojos glotones y ni siquiera pueden disimular su hambre y sus ganas de despellejarnos…

Hombre 1: Haz silencio un minuto, quiero sentir paz…

Los Hombres guardan silencio mientras las aves se van acercando… y el hombre 2 comienza a debilitarse y a tener pequeñas convulsiones…

Hombre 1: Hey, ¿estás bien? Contéstame…

El hombre 1 guarda silencio mientras el buitre se planta justo encima del hombre 2…

Hombre 1: Sabes, lo que te quería decir es que estas aquí por mi culpa, yo te golpeé cuando salías del trabajo… Pero estoy aquí por haber tratado de salvarte y de vez me cobraron unas que debía…

Otro buitre llega y se trapa encima del hombre 1 mientras comienza a convulsar…

Hombre 1: De eso, si me arrepiento, pero de lo demás, no.

Los buitres comienzan a desgarrar la ropa…

Hombre 1: El cielo si, existe… espera, este no es el cielo, es el infierno…

Los buitres siguen llegando en manadas…

Hombre 1: Pero, vistes te dije que eran cuentos para niños esto aquí no es caliente, está bien frio... ¿Dónde estás? Que desgraciado te fuiste para otro lado y no me dijiste… ¿Y tú quién eres? El diablo… ¿y dime tú también tienes un libro?