you are the view #

martes, 9 de abril de 2013

Versos y un poco de dinero.



Los versos no siempre son suficientes,  de esos tengo mucho que ofrecer. La poesía y las historias siempre han fluido y tocado esta mente, pero los versos lo que buscan es una respuesta, una satisfacción. El estímulo principal esta el ser correspondido. Soy un simple poeta que solo puede ofrecer una caja de versos, una rosa para adornar el corazón marchito. He hecho de toda para impresionar, he escritos los versos desde lo más profundo de mi corazón. Nada de esto ha sido útil sigo siendo el rechazado, el amigo por pena. Letras que mueren al borde del estudio, sin valentía, sin refugio. Quisiera darle vida, regalarles ojos que la aprecien, mentes que las escudriñen.  Tema principal del poeta es el amor, ¿Cómo hablar del amor, si la mayoría de los poetas no lo hemos experimentado? Realmente lo que buscamos mayormente es ser correspondidos atreves de los versos, pero llega el momento en el que la espera se hace tediosa y ya los versos son repetitivos, las rimas aburren y la decepción se estaciona sobre el lápiz. ¿Por qué tanta decepción., tanto amor sin corresponder?

No he sido correspondido, seré la última opción si continuo asumiendo la posición de no hacer nada. Pero la pregunta es: ¿Qué puedo hacer? Siento que lo he hecho todo. El interés es lo único que la mueve, ella lo único que desea es dinero y yo solo mendigo un poco de amor. Los carros, el dinero y la apariencia han podido más que un sentimiento verdadero.  Haré lo que sea solo para tener un vistazo de su cuerpo. Voy a alquilar un carro costoso para atraer su amor, guardaré dinero para costear sus caprichos, cambiaré mi manera de ser, solo por estar cerca. He observado el comportamiento de los hombres hacia ella, solo actitudes denigrantes y soy rechazado por tratarla diferente y como pienso que es ideal. Mi palabras se envenenan con cada decepción, solo he gastado dinero en vano junto al tiempo con su pasaje de ida.

Llegue al barrio más despreciado que te puedas imaginar, allá en la esquina de la necesidad y la lujuria, donde vestida muy provocativa, vendía cariño. El auto había cautivado su interés, los lujos agudizaban sus sentidos. Así le ofrecí un lugar donde cenar, tratando de ganar tiempo y cautivar más su interés. Solo se movían sus deseos al compás de los diamantes, al comprender que solo estaba enamorada de los lujos, solo podía sentir en el medio de mi pecho una daga. No había conversaciones que pudiéramos entablar, ni mucho menos un interés en común. Ese no era momento para revivir un verso, era tiempo de terminar esa tortura en la que me metí. Sus ojos abrazaban la vista de un hotel lujoso y caro. Allí la lleve donde su disimulada vista se tiraba ante todo.

Habiendo llegado a la habitación el rodeo se había quedado, había escapado. Su ropa automatizada se trepo en la percha para evitar m
ás arrugas. “¿Esto era lo que quería toda la noche? Me pregunto, no me dejo ni contestar cuando ya estaba respondiendo a su pregunta retórica… No tenías que hacer tantas cosas, tanto tiempo que nos hubiéramos ahorrado llegando aquí de primera instancia. Su cuerpo vestido ante la carne del placer, ese cuerpo moldeado a placer y filas de hombres. Era hora de aprovechar quitando la etiqueta de ocasiones especiales, la que espera una premiación o publicación, yacía en el piso observando el espectáculo. Al borde del lujo de la cama, se encontraba ella sentada, mientras mis reverencias no se hicieron esperar. Algo se había apoderado de mi, lo que sentía era rabia y quería experimentar el placer de tener, lo que ya todos tuvieron. Solo estando al borde de la cama, ya las sabanas estaban entre los dedos de una mano, la otra estaba ocupada agarrando mi pelo. Todo como un ritual mordiendo desde los dedos de los pies.

Todo fue tan diferente a como me lo imagine, a toda mi idea idealizada a hacer el amor, pero no estábamos haciendo el amor, hay que hablar correctamente, estábamos teniendo sexo, solo algo casual. Que pechos tan perfectos para descansar sobre ellos, pero no hay tiempo, el dinero corre… Su pelo en mi mano, por primera vez tomo en dominio de lo que siento, estropeándonos el cuerpo, como si nos quisiéramos hacer daño, podría estar maltratándola de esta manera todo el año. Hacia gritos generalizados, sin nombres, solo apodos, la noche se olvidó de preguntarlos. Sus dientes recorrían por todos mis placeres, su boca, oh su boca. Ya había terminado la noche dentro de ella.

Le dije: “Me hubiera gustado que todo hubiera sido diferente” Me vestí y le dije: “ahí tienes tu dinero y te deje algo extra para que pidas un taxi.” Me dijo: “Espera, tu eres diferente” pero conteste:” Yo sí, pero por lo visto tu no” al lado del dinero un zafacón, donde se quedaron mis versos encerrados en una libreta, por culpa de alguien que no se ni el nombre, pero la puedes encontrar fácil, debe estar en la misma esquina, con su traje rojo, de sueños comprados.



1 comentario:

Puedes opinar o decir lo que piensas. No tienes que estar registrado para hacerlo