Era un lunes recuerdo el sol estaba en su cumbre, en un abrir y cerrar de ojos, el sol había desaparecido, lo habían secuestrado y el criminal no daba señales. Todos listos para dialogar el rescate, pero los impostores se fueron robando la luz, el cielo se estaba llenando de almohadas color grises y negras. Las lágrimas del secuestrado caían, todos miraban pero nadie lo veía. El viento daba parte, les daba tiempo de escape a los criminales, el frio atenuaba la investigación de aquel robo. Todos desesperados corrían a sus guaridas, mientras yo quería investigar que había pasado. Me encontraba solo, en un desierto repleto de agua y desierto de personas, los susurros se oían, el viento me quería advertir. Cuando logre comprender ya era tarde. Ya me estaba persiguiendo, estaba en peligro, así corrí hacia mi casa, pero el camino me jugaba una broma, me hacia confundir, en el laberinto de calles infinitas… El cansancio me acompañaba y cansado recurrió a recostarse de mí y a mí me toco cargarlo a mi casa. El pecho se quería apoderar de mi cuerpo, desatando una furia, mi corazón latía cada vez más fuerte.
Alcance a mirar lo que quedaba de cielo, pero ya estaba de luto por la partida del sol, en su lugar una impostora se maquillaba de blanco en el cielo, la posible culpable de esta desaparición. Ella debía saber que yo sospechaba de ella, por eso envió a que me siguieran. Podía sentir los pasos tras de mí. Mi cuerpo tembloroso resistió hasta la llegada a mi guarida, ya que el camino se había cansado de mí. Las llaves temblaban en mi mano, llenas de miedo. El cielo gritaba y se formaba la luz en forma de raíces. Cansado no me queda más que bañar mis miedo, ya que creía que estaba a salvo. Sin saber que mi guarida seria el móvil de mi trampa. Tras correr el agua por mi cara algo pasaba, no me sentía tranquilo al cerrar los ojos desesperado sentía que alguien me miraba. La ventana inmóvil, me observaba. No me quedaba de otra que tratar de descansar, de seguro al siguiente día lograría esclarecer este horrendo crimen.
La noche se hacía cada vez más ruidosa, la luna había contratado al matón más famoso para que me buscara y así iluminaba todo el cielo con sus rayos en forma de raíces, en búsqueda de mí. Despierto en medio de la nada, pensando que todo era un mal sueño y claro que me equivocaba, pero yo lo sabía. Cierro los ojos y se comienza a abrir mi puerta, ya había llegado. Estaba en mi habitación listo para atacarme, sabía que me encontraba totalmente indefenso. Comenzó a jalar mi sabana poco a poco hasta camuflarse entre mis sabanas, sus garras comenzaron a aruñar mis piernas, luego mis muslos. El dolor se apoderaba de mí hasta que desperté y luego un grito escapo de mi boca, trate de alertar los vecinos entonces me llene de valor y saque mi sabana y encontré el gran monstruo a mi lado. Con cabeza de cucaracha, patas enormes y unas alas gigantes.
Pues si encontré un caculo mientras dormía. No todo es como pensamos...
Al otro día el sol regreso, con una excusa médica, es que le dio un catarro fuerte.



Really? Un caculo? Jajajjaja
ResponderEliminar