Estoy aquí para hacerte cambiar de opinión acerca de lo que piensas de la incertidumbre…
Soy doctora, esta es mi vida. Siempre me he desvivido por las ciencias y en poder salvar vidas pero nunca analice la parte humana que esto conlleva. Te preguntarás a que me refiero y te entiendo. No en todos los casos podemos ver sonrisas en nuestros pacientes o no siempre vas a ver una sonrisa en el espejo luego de llegar a tu casa. Mi trabajo tiene una razón de ser, hay una razón por la que soy doctora y esto viene de hace mucho tiempo. Viene desde cuando vi a mi padre delirando en un pueblo donde la medicina era escasa y la compasión era desconocida, no habitaba en los corazones de los pocos doctores de mi pueblo. Desde ese momento de mi vida decidí que no iba a desperdiciar mi vida y que yo tomaría acción con los que lo necesitaran. Así me convertí en doctora pero con lo que no contaba, es que me convertiría en todo lo que critique, me convertí en un ser sin emociones, soy una persona que el empleo a secado. Las personas no saben lo difícil que es ver personas que no pueden ayudar a curar así que no tengo razones por las que conmoverme, ya que puedo parar mi vida por ninguno de ellos, pensar que esa fue una de las razones por las que quise ser la mitad de lo que soy hoy. Nunca olvido el día que mi padre dijo al doctor desesperado “Sálvame” y el doctor solo contesto que él no era Dios, que no lo podía salvar, el solo estaba allí para hacer lo que estaba a su alcance. Mi padre murió de Gangrena, fue muy fuerte como esa enfermedad se apoderaba de su vida y como se comía nuestras esperanzas. Eso es una incertidumbre, saber que la persona que amas va a morir y crees que no puedes hacer nada. Es el momento en el que se resume tu vida a dolor y sufrimiento, más cuando lo pasas no una vez, si no dos.
Era un sábado y llegó un paciente que había tenido un accidente no muy grave pero había quedado inconsciente y al parecer chocho su auto. El paciente llego en un estado de coma, estuvo toda una semana sin responder, era algo muy extraño ya que su cuerpo no mostraba daños físicos, era un caso interesante e intrigante. Sin duda me dedique a hacer múltiples estudios y los estudios mostraban daños cerebrales pero no directos, no había sido producido por el impacto y de eso estaba segura. Parecía que teníamos a alguien que a causa de algo que desconocemos había caído en estado de coma. Tenía que tomarle unas muestras de sangre pero el tiempo se me había agotado, ya no había enfermeras en el piso, así que decidí tomar las muestras yo. Antes de terminar el paciente despertó, quede muy sorprendida, ya que no esperaba que se volviera a levantar. Le pregunte si se encontraba bien, a lo que respondió: “Que bello Ángel estoy viendo, ¿Cuál es tu nombre? A lo que yo respondí, “Doctora Pérez” y él dijo: “No te pregunte el apellido, dije nombre”, le dije “Rocío”, el respondió: “Te creo, así te siento, como un Rocío de esperanza. Estas aquí para salvar mi existencia, me ayudarás a ser inmortal”
Eso es totalmente imposible y está probado científicamente. “No seas tan literal o científica conmigo, porque nadie ha probado que el amor a primera vista existe y aún así no deja de existir y acabo de comenzar a creer en el gracias a ti, mi Rocío. Pero si me acabas de conocer. Es cierto y por eso me acabo de enamorar… Hablemos de lo que nos compete, ¿tienes alguna enfermedad que no hemos descubierto?, tu coma no fue común. “Eso es así, tengo cáncer en un estado terminal”
Realmente no podía creer lo que me estaba diciendo, por un momento pensé que era una broma, pero las pruebas de sangre mostraron que era cierto. Realmente no le quedaba mucho tiempo, estaba a punto de morir. Así que al día siguiente fui a la habitación del paciente. Me recibió con alegría, realmente no entendía porque si estaba a punto de morir y le dije lo que sabía:
Rocío: Henry, estas muriendo, no te queda mucho tiempo, tienes cáncer en una etapa terminal.
Henry: Tienes razón en solo una cosa, tengo cáncer terminal, pero no voy a morir, soy inmortal.
Rocío: No entiendo todavía porque dices eso.
Henry: Todavía tengo esperanzas, no quiero morir, quiero ser inmortal y voy en camino a serlo y ser recordado por siempre. Tengo esperanzas de que pienses en mí.
Desde ese día logró algo que nadie lograba en mí, el interés. Me ocupe personalmente de su cuidado, ya que el hospital permitió que se quedara ya que no le quedaba mucho, le pedí que se sometiera a quimioterapias pero se negó, me dijo: “¿Quimioterapias? Prefiero una dosis concentrada de amor… Me prolongaría la vida más. ¿O qué tal un poco de esa medicina que brota de tus labios?
No supe que decir, no lo podía creer, quedé en shock; pero más sorprendida quede cuando me beso. En ese momento la ciencia no tenía ninguna manera de explicar lo que sentía, era imposible que me sintiera tan atraída por él en menos de un mes, realmente el me estaba cambiando. Nuestras citas luego de eso eran en el mismo cuarto, con las enfermeras tomándole sangre, tomando pastillas a todas horas, no te parecerá romántico pero era perfecto. Un día común como otro, me pidió que nos fuéramos de viaje juntos ese mismo día, que escapáramos de ese hospital. Pero no podía hacer eso, no quería que muriera al salir del hospital y me dijo: “Peor sería morir encerrado”. Ese día, el director del hospital se me acerco y me dijo que si seguía relacionándome con ese paciente personalmente, podía perder mi licencia de empleo, me dio a escoger pero me dio unos días para decidir. Antes de irme le dije a Henry lo que estaba pasando y me fui. Luego de una semana, realice que la medicina ya no era mi vida, sino, Henry. Así que volví al hospital luego de comprar dos pasajes y roa elegante para él, estaba decidida a viajar el mundo junto a él. Solo encontré una camilla vacía, con una carta encima de ella, mi mundo se desplomó, cuando al fin decidí estar con él ya era muy tarde. En la carta decía:
“Gracias por darme vida, recuérdame y hazme inmortal”



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